Ser campeón, el premio a nunca bajar los brazos

 

 

Y llegó la temporada que todos ansiaban, hubo que esperar 17 largas Ligas pero finalmente Gimnasia, Comodoro y la Patagonia pudieron gritar campeón. Después de tantos años de ver pasar oportunidades, renovar esperanzas y frustrar chances de título, la 2005-06 fue la de la consagración. Sin embargo no todo fue como se fantasea y para campeonar el equipo debió superar innumerables adversidades.
Con la salida de Enrique Tolcachier (se fue a Atenas) la dirigencia tomó la decisión de repatriar a la Liga Nacional a Fernando Duró, que en ese momento se encontraba trabajando fuera del básquet en Italia, y desde él se comenzó a formar un equipo identificado con la ciudad. 
“No fue difícil decidirme volver a Comodoro. Quería salir campeón  y creía que en Gimnasia podía volver a ser protagonista”, cuenta un DT que rápidamente tomó el teléfono y convenció a dos de sus jugadores como Pablo Moldú y Leandro Masieri, ambos jugando desde hace un par de temporadas en Europa.
Cuando surgió la posibilidad Pablo no lo dudó mucho: “Necesitaba volver a algún lugar donde me sintiese cómodo y tenía ganas de ir a un equipo competitivo. Tuve otras opciones pero Gimnasia era mi primera opción y siempre supe que la vuelta era a Comodoro”. 
El que no estaba muy convencido de pegar la vuelta a Argentina era el mellizo Masieri.  “Al principio dudé un poco porque estaba muy bien en lo personal en Italia, pero me llamó Fernando y me convenció él. En un momento cuando estuve enfermo y debía estar cinco meses parados por el tratamiento y no sabía cómo iba evolucionar, Fernando me llamó y me dijo que vaya a jugar con él a Boca. Él se ganó el cielo conmigo y entonces se lo debía”, explica el propio tirador.
Además para mantener la identificación con la ciudad ya tenían contrato un símbolo de la ciudad como Gabriel Cocha y el siempre querible Ruperto Herrera. Además el rendidor Jervaughn Scales inauguraba su condición de nacionalizado dándole un verdadero salto de calidad al equipo. 
La única cara nueva para Gimnasia de los mayores fue el base Sebastián Festa. “Cuando me llama Fernando y me empieza a contar el plantel que había yo le digo que era un equipazo y estábamos para campeones. Desde un principio fui muy optimista y pensé que esto iba andar muy bien”, recuerda un Paco que desde adentro o desde afuera nunca dejó aportar su optimismo.
Con un grupo de nacionales confiables y que no iban a tener problemas de adaptarse a la ciudad, solamente faltaba la pareja de extranjeros para terminar de confirmarse como un candidato. Los dos foráneos elegidos para comenzar la temporada fueron los debutantes Lamont Roland y Damon Thornton.
Además Matías Barberis ocupó la ficha sub23 y los juveniles Santiago Haag y Nicolás De los Santos completaban el plantel. 
Pese al potencial del plantel y a contar con un gran orientador los resultados en el arranque de la temporada no fueron positivos. No se pudo avanzar lejos en la Copa Argentina y como consecuencia, y cuestiones geográficas, los amistosos de preparación escasearon. También se sumó que los extranjeros llegaron sobre la fecha del inicio de la Liga y tuvieron que acoplarse a sus compañeros con el correr de los propios juegos.  
La goleada recibida como local en la primera fecha ante River por 92-66 marcaría un poco lo dura que sería esa Primera Fase para el equipo de Duró. Los imponderables siempre están pero las cosas que le pasaban al Verde eran increíbles. En el precalentamiento de un partido en River, Cocha se esguinzó el tobillo y se perdió ese juego y otros ocho. Mientras que una semana después el equipo pierde a Festa por una hepatitis. 
“Durante la temporada te pasan dos millones de cosas y te queres matar dos millones de veces pero el grupo era tan fuerte y bueno que al final era un placer seguir trabajando. Puertas para adentro estábamos muy bien”, comenta Moldú.
Al finalizar séptimo en la zona Sur firmó un récord de 6-8, sin embargo lo más atípico para la historia liguera de Gimnasia es que solamente una de esas seis victorias fue en la fortaleza del Socios Fundadores.
La racha no cambiaba en el arranque de la Segunda Fase y tras un 0-3 que lo seguía hundiendo hubo un cambio táctico fundamental para el resto de la temporada. 
Cocha estaba en el equipo cumpliendo su tercer año de contrato aunque él interiormente sentía que Duró no lo tenía en cuenta y que la enfermedad de Paco les abrió las puertas.  “Cuando me recupero del tobillo me acerqué a Fernando y le dije que por ahí no era el momento para darle tanta responsabilidad a Santiago Haag y que yo tenía mi experiencia jugando de base y podía afrontar la situación. El momento era para que yo pusiera la cara que era un jugador grande y no Santiago que recién hacia sus primeras armas”, explica un Gaby que desde ese momento se transformó definitivamente en el líder del equipo dentro de la cancha. 
La llegada del Negro a la base trajo resultados inmediatos con tres triunfos consecutivos de local para comenzar a tomar aire nuevamente. Sin embargo las sonrisas duraron poco ya que antes de los dos últimos juegos del año llega la inhabilitación internacional de Roland por tener dos contratos firmados y Gimnasia perdía a quien era su mejor jugador hasta ese momento.
Con dos derrotas en la ruta se cerraba el 2005 en un 12º puesto que estaba muy lejos de lo esperado al principio de la temporada.  “El grupo y Fernando, e incluso los dirigentes, fueron lo más importante para superar los malos momentos. Duró manejó muy bien el vestuario y la dirigencia tuvo paciencia respetando al DT y al plantel”, destaca Moldú. 
Mientras que  Cocha agrega: “Fernando nos sacaba la mala onda diciéndonos que ‘ya va pasar todo´. El vestuario nuestro era excelente en todo momento”.
Finalmente el cambio de extranjero fue clave ya que en lugar de Lamont llegó un Charles Jones que pese a no ser un anotador era un ganador nato y se adaptó muy bien al equipo alternando las tres posiciones del perímetro con Cocha y Moldú como si hubieran jugado toda la vida juntos, además de potenciar notoriamente a Thornton. 
“Charly era uno de esos americanos que no le importaba anotar, solamente quería ganar. Me decía que me esté listo que él me la iba pasar para que tire”, explica un Masieri que al igual que Pablo (ambos tenían menos protagonismo en Italia) elevó muchísimo su nivel en la segunda parte de la temporada.
Gimnasia inició el año con dos buenos triunfos ante Quilmes y Boca para comenzar a cambiar la imagen. El partido con los marplatenses es recordado por los 35 puntos de Cocha el día de su cumpleaños 35, mientras que el de los Xeneizes sería fundamental por la ventaja de 12 puntos (96-84) con la que luego se impondría en el desempate para quedar entre los cuatro.
Aunque el rumbo no se terminaba de enderezar y en la primera salida del año se pierde ante Regatas Corrientes y el colista La Unión de Formosa para llegar a quedar 13º.
Ese fue el último bajón de la temporada. Se vino el Juego de las Estrellas y el equipo aprovechó el tiempo libre para seguir trabajando a full. Muy recordado es el gesto de Masieri que resignó ir a tirar al torneo de triples para quedarse entrenando con sus compañeros.
“Eso fue importante dentro del grupo en lo psicológico. Nosotros sabíamos que teníamos potencial para mejorar pero faltaba trabajo y mi decisión fue resignar ese viaje por el compromiso de quedarme a entrenar con mi técnico y mis compañeros. Fue como un click que nos hizo porque seguimos entrenando y nos matamos esos días. Desde ahí marcamos un antes y un después”, cuenta el tirador que luego tendría revancha ganando el torneo en tres ocasiones consecutivas.
El antes y el después del Juego de las Estrellas quedó muy marcado ya que desde ahí Gimnasia ganó diez de los siguientes 12 partidos y en solamente 40 días pasó de ser 13 a ser 4. 
“A medida que fuimos avanzando nos fuimos dando cuenta que se podía y en un momento agarramos una confianza que nos dimos cuenta que nadie nos podía parar”, dice Herrera y puede sonar exagerado pero hasta el propio campeón Ben Hur se fue bailado y 30 abajo del Socios Fundadores. 
Todo esto sin Festa que seguía afuera de la cancha recuperándose a su manera (Duró le pedía que solamente haga un turno y él en el otro se iba a subir el Chenque corriendo) pero aportando todo su optimismo. 
“En febrero empezamos a ganar seguido y el único que estaba súper positivo y decía que íbamos a jugar la final era Paco, nosotros lo mirábamos y le decíamos que pare un poco que no ganamos tanto”, cuenta Moldú. Algunos lo trataban de loco, y tal vez un poco lo esté, pero en esta ocasión el tiempo le daría la razón. 
Después de la impresionante remontada el equipo mostró mucho carácter para defender el cuarto puesto de la regular ante la presión de un siempre complicado Boca. En la última fecha ganó un juego muy bravo en Puerto Madryn ante el Deportivo por 91-84 (clave aparición de Haag con dos triples en el cierre del partido) y cerró la Segunda Fase cuarto con 59 puntos y un récord de 19-11.
El Xeneize dejó en el camino sin problemas a Quilmes en la Reclasificación y fue el primer rival del Verde en los playoffs al campeonato. Desde el primer partido quedó en claro que la serie sería bravísima con dos equipos muy parejos pero con un Gimnasia que hacía la diferencia en los momentos vitales del juego.
Los de Duró se quedaron con un primer chico muy trabajado por 79-73 con 20 puntos de Moldú y 16 de Herrera. Mientras que en el segundo Boca dominaba en el marcador hasta que el retorno de Festa, tras más de cuatro meses de inactividad, le dio un giro al partido con dos triples que despertaron a todos en un repleto Socios Fundadores y el local también se quedó con el segundo punto por 70-64 con 15 unidades de Cocha.
Gimnasia estaba a un juego de volver a las semifinales y viajaba con toda la confianza de cerrarlo en el tercero, sin embargo unas horas antes del partido una bomba irrumpió la paz del equipo. La AdC informó al club que el extranjero Thornton había dado positivo de marihuana en la 30ª fecha y fue automáticamente suspendido. 
“Lo de Thornton fue terrible. Nosotros pensamos que además de la salida de Damon, también lo perdíamos a Jones porque estos eran carne y uña. Pensábamos que se nos caía anímicamente Charly, pero él se aferró más a nosotros y comenzó a decir ‘vamos que estamos cerca’”, recuerda Gaby. 
En el PT parecía que el equipo no sufría el golpe pero cuando Boca lo dio vuelta nuevamente en el  segundo tiempo para ganar por 86-74 el tema Thornton volvía a instalarse en la cabeza de todos. 
Al otro día en Ferro (ahí hacía de local Boca) el plantel estaba haciendo un entrenamiento muy flojo y Fernando decidió cortar por lo sano y llegarles desde la palabra. “No era un buen día. Había mucho fastidio en el grupo y sentía que nos teníamos que sacar el síndrome Thornton de encima. Ya estaba, sabíamos que no íbamos a jugar más y decidí cortar el entrenamiento porque sentía que seguir no era importante sino que lo transcendental era la cabeza y me fui a lo anímico, espiritual y creo que me salió bien”, recuerda el DT que en ese momento les recordó a sus jugadores que nadie les había regalado nada y que si daban pelea podían llegar hasta donde quisieran.
La charla de Duró hizo efecto en el plantel. Al otro día Gimnasia  quizá no jugó su buen básquet que venía demostrando pero desde lo actitudinal no hubo nada que reprocharle y con un Cocha brillante, manejando los tiempos y anotando (19), se quedó con el cuarto punto en Caballito por 84-74.
Esa noche el Héctor Etchart por momentos se transformó en el Socios Fundadores con más 300 comodorenses que se acercaron para darle su apoyo a un equipo que retribuía toda muestra de afecto. “Nunca vi tanta gente de Comodoro en Buenos Aires como en la cancha de Ferro ese día”,  comenta el entrenador.
El saldo negativo de la noche es que Santiago Haag se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha y Gimnasia sufría una nueva baja que reducía la rotación del equipo.  Además por reglamentación el reemplazante de Thornton no podía haber jugado en ningún equipo desde febrero y la búsqueda se complicó tanto que terminó llegando el entusiasma Bruce Zabukovic, quien pese a toda su voluntad no estaba al nivel para ser parte de estas instancias.
“Llegamos a un momento que estábamos tan bien que no perdíamos ni con Zabukovic, cuando vino él yo pensé que era la última prueba que teníamos”, cuenta Festa sin exagerar ya que en el primer partido de Bruce Gimnasia daba un gran golpe abriendo las semifinales ganando por 82-79 en Rafaela ante el campeón Ben Hur.
Esa noche Gimnasia clavó 15-31 en triples y tuvo a Masieri como goleador con 23, aunque el de Pergamino no sólo sería clave en la serie con sus triples sino que con su defensa sobre Leo Gutiérrez.
La BH se recuperó en el segundo por 100-79 y el playoffs se trasladó a un Socios Fundadores que obviamente presentó casa llena en los dos juegos. El tercero estuvo muy peleado hasta que en el último cuarto apareció otra vez el escopetero con cuatro triples y 14 puntos en el parcial para que Gimnasia se imponga por 81-76 y quede a un paso de su primera final. 
Tras las dos chances perdidas en 1993 en Comodoro sabían que la nueva gran oportunidad de meterse en la final era esa noche y la serie no podía volver a Rafaela. 
Dejar afuera al campeón nunca es fácil y esa noche fue la excepción.  Gimnasia no podía romper la zona propuesta por Julio Lamas y hasta el comienzo del segundo tiempo corrió de atrás. En ese tercer cuarto La Magia Verde ajustó su defensa y desde el goleo de sus símbolos Cocha y Moldú metió un espectacular parcial de 23-4 con el que pasó a dominar el juego. Desde ahí manejó los tiempos del partido y con el 76-65 desató una fiesta increíble, tras 17 temporadas finalmente estábamos en la gran definición de la Liga Nacional.
“Después de Boca nos sentimos candidatos, pero no podíamos decir que íbamos a salir campeones en las semis ante Ben Hur porque hubiera sido una falta de respeto a un rival de la envergadura de ellos y un pecado mortal para nosotros. Nosotros queríamos ser punto, los que nos subíamos al Bala pensábamos que nunca nos iban a poder voltear”, confiesa Cocha sobre cómo se mentalizaban para la final con Libertad donde la prensa nacional seguía dando como favorito a los de Sunchales.
Desde el minuto uno de las finales Gimnasia demostró llevar las riendas del juego con una gran defensa sobre Sebastián Ginóbili que le cortaba el circuito de juego al Tigre. El Verde dominó los tres primeros cuartos y se perfilaba para una cómoda victoria pero el juez Osvaldo Bautista sacó a Herrera por faltas y el equipo sintió mucho la salida de su pívot. Libertad se terminó quedando con el primer punto por 80-72, pero por suerte las quejas se escucharon en la AdC y ese árbitro no dirigió más.
“Después de perder el primer partido en Sunchales llegamos al vestuario y nos sentíamos bien porque estuvimos a punto de ganarle. Gaby decía ‘estamos bien, el próximo se lo ganamos’ y en el segundo los pasamos por arriba nomás”, cuenta Ruperto. Además del convencimiento del grupo, antes del segundo partido un micro lleno de estudiantes que residían en Buenos Aires apareció en el hotel a darle su aliento al equipo con un banderazo. 
“Pero no puedo olvidar lo del segundo y quinto partido en Sunchales que nos esperaban en la puerta del hotel y nos hacían el túnel hasta el colectivo. Ahí caí un poco y compartí un poco más con la gente. Con todo lo que sucedió, la gente fue uno más de nosotros”, recuerda Cocha mientras que Herrera sumó: “No lo podíamos creer que tanta gente de Comodoro se organice para viajar a Sunchales. Fue una presión positiva esa noche, parecíamos locales por el aliento de esos chicos”.
Esa noche fue perfecta. Gimnasia dominó siempre el partido con una ventaja superior a los 10 puntos y de la mano de un genial Scales se terminó floreando por 99-78. Jay estuvo intratable desde el poste bajo anotando 30 puntos, bajando nueve rebotes y hasta dándose el lujo de asistir a Zabukovic anote sus dos únicos puntos de las finales. “Como jugó Scales las finales, para mi él fue el MVP, a mí me lo dieron más por el hecho de ser la cara del equipo, el local y que jugué ocho años ahí”, confiesa Cocha con total grandeza.
En Comodoro nadie se quería quedar afuera del Socios Fundadores, las entradas para todos los juegos volaron rápidamente y como es costumbre en estas ocasiones en la cancha había gente hasta trepada de las columnas. 
Con Gimnasia siempre al frente el tercero tuvo un trámite parejo, aunque en el último cuarto La Magia Verde lo quebró definitivamente y ganó por un amplio 93-69 en el que se volvía a destacar el goleo de Scales con 26.
“Fuimos muy superiores en las finales, el partido más parejo fue el sexto que por ahí por tener que cerrarlo en casa estuvimos más atados”, comenta Moldú sobre esa superioridad que se volvió a evidenciar en el cuarto punto que fue para el Verde por un cómodo 95-74.
Gimnasia estaba match-point de su primer título pero debía conseguir un punto más sin su único pívot natural, Ruperto Herrera, que quedaba afuera por un desgarro. Es cierto que Libertad también perdía a su interno Jeff Aubry pero por la falta de reemplazos el mensana era el que más perdía.
El cubano siempre fue un tipo muy positivo y aunque le dolió mucho su salida se mantuvo junto al equipo apoyando a la causa: “Me sentí muy mal porque era el año que más confianza me tuve en mi carrera respaldado por el equipo, el entrenador y la gente de Comodoro. A uno siempre le queda el sentimiento de culpa, se siente que le está fallando al equipo. No podía caminar pero le dije a Fernando quería viajar con el equipo para sumar desde afuera”.
Como en toda la serie en el quinto los de Duró volvieron a manejar el trámite del juego y parecía que la gran noche del campeonato sería en Sunchales con la presencia de 200 comodorenses que viajaron hasta allá, sin embargo los locales despertaron en el complemento con los triples de Benítez y McDaniel para darlo vuelta y descontar 3-2 al festejar por 90-86.
En el retorno a Comodoro la fortuna de perder un vuelo en Buenos Aires fue clave en el desenlace de la final. Mientras Duro y Casalánguida hacían tiempo en el Alto Palermo a Nicolás se le ocurre la posibilidad de llamar a Diego Romero para que reemplace a Ruper. El reglamento indicaba que el recambio no debía haber jugado básquet FIBA en los últimos tres meses y como Diego venía de jugar el básquet universitario quedaba fuera de esta reglamentación.
 “Yo escuché todos los partidos por internet y en el quinto me quedé sin internet. Al otro día cuando me llama Nico hasta lo llegué felicitar pensando que habían salido campeones”, cuenta un Diego que no dudo ni un segundo en venir y que hasta el día de hoy no sabe cómo Nico consiguió su número. “Lo tenía en una agenda de cuando  él había venido a Comodoro por última vez”, aclara el propio Casalánguida.
Por su parte Duró deja su recuerdo sobre esa sorpresiva incorporación: “Diego era un jugador del club que lo iba a hacer de corazón y que conocía parte del grupo. No hablé mucho con él, solamente dos o tres cosas tácticas, obviamente que si se vino desde Estados Unidos estaba motivado”.
Dieguito finalmente jugó 21 minutos colaborando con 12 puntos, cuatro rebotes y una volcada inolvidable. “Fue determinante como entró y como jugó, y yo se lo dije a él que es una de las personas que más odio en el básquet porque estuve 20 años para salir campeón y él lo hizo en dos horas”, dice Cocha entre risas mientras que Romero le contesta que “algunos tienen suerte”.
En ese sexto partido del 1 de junio de 2006, Gimnasia se hizo dueño del marcador como en toda la serie aunque la presión y ansiedad de ser campeón no permitieron que el equipo brille como en los partidos anteriores y hubo que sufrir hasta los segundos finales. 
Libertad se vino y con un triple del Chino Benítez a 11 segundos del final se pusieron a solamente dos puntos (82-80), como no podía ser de otra manera la última bola fue a las manos del capitán Cocha. “Gaby estaba muy bien de la cabeza, deseaba ser campeón pero no tenía la presión porque ya había hecho una gran temporada. Estaba muy seguro, la pelota la pidió para que le hagan la falta a él”, explica Duró mientras que Moldú añade que “si había alguien que querían que vaya a la línea era él. Con él se respiraba tranquilos”
Las estadísticas decían que era imposible que erre, en la temporada llevaba 153 de 157 libres metidos y un 100% de local en 95 lanzados, pero el propio jugador confiesa que en ese momento no sabía que el dato de que no había errado ninguno en el Socios: “Estaba tan metido en defenderlo a Ginóbili que fui un poco excluido de la situación”.
El primer libre bailó un poco en el aro y entró. Con eso se aseguraba que como mucho habría un suplementario pero todos queríamos que termine ya y poder gritar campeón de una buena vez. Gaby también metió el segundo, limpito este, y selló el tan ansiado campeonato.
Libertad intentó una heroica sin embargo la historia ya estaba escrita, Gimnasia y Esgrimas de Comodoro Rivadavia era el campeón de la Liga Nacional. 
 

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Club Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, Asoc. Civil. 2017.

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