Cambiando las aspiraciones

 

 

Luego de que Nicolás Casalánguida culmine sus dos años de contrato, cumpliendo el objetivo de permanecer en la Liga Nacional, la Comisión Directiva decide renovarle el vínculo al entrenador comodorense y armar un equipo con mayores aspiraciones.  
“Nico quería empezar a armar un equipo más competitivo respecto a los años anteriores. Creo que contratamos lo mejor que podíamos en ese momento, tampoco es que armamos ‘el equipo’. Sin embargo se armó un equipo más interesante desde el punto de vista de olvidarnos del descenso y pelear de mitad de tabla hacía arriba”, cuenta el presidente Juan Pablo Luque.
Junto a Nicolás y su cuerpo técnico permanecieron el capitán Diego Romero, Federico Mansilla y los extranjeros Hakeem Rollins y Gerald Brown. 
Como contratación rutilante del mercado local se sumó a Fernando Funes, quien venía de ser uno de los goleadores de la temporada pasada. Mientras que los experimentados Mariano Franco, Maximiliano Maciel y Agustín Carabajal completaron la nómina de nacionales.
En la conformación de su plantel para esta Liga se apostó a utilizar una tercera ficha extranjera. Esa misma fue destinada para un interno y el elegido para acompañar a Romero y Rollins en la pintura fue Lawrence Abney.
Por último los juveniles Valentín Burgos, Joel Comba y Cristian Reigenborn completaban el plantel.
Dentro de los objetivos cortos que se van planteando durante la temporada, el primero que se trazó el equipo fue a entrar al Super 8 pero desde el principio las lesiones comenzaron a limitar las posibilidades del Verde. Brown, Abney, Funes, Maciel y Mansilla se ausentaron en distintos momentos de la Primera Fase y el equipo llegó a jugar un partido (victoria ante Boca como visitante) con sólo cinco mayores.
Con tantas bajas temporales, que Gimnasia finalizará la Primera Fase en el sexto lugar de la zona Sur no sorprendió a nadie y su récord de 5-9 era lógico.
La lesión más complicada fue la de Abney. El extranjero nunca pudo recuperarse totalmente de la lesión en su tobillo y, pese a su voluntad, al inicio de la Segunda Fase debió ser reemplazado por el carismático Reggie Okosa.
“Reggie es de esos tipos de personas únicas. Te podía faltar dos mañanas seguidas a entrenar porque no se levantaba pero cuando venía te tiraba dos o tres chistes, se reía con esa boca gigante que tenía y de repente se te pasaba todo el mal humor”, recuerda Diego Romero. 
Con la llegada de Okosa, y la del 2011, el equipo mostró su mejor cara de la temporada enhebrando once victorias en fila como local para avanzar hasta la quinta colocación. Lamentablemente cuando el equipo se asentaba en los puestos de arriba, las lesiones volvieron a golpear fuerte en el plantel.
Mansilla se quedó afuera del resto de la Liga Nacional tras romperse los ligamentos cruzados de la rodilla derecha y hasta Rollins, que parecía irrompible, debió ser reemplazado temporalmente por Torraye Brags.
Por el escolta cordobés se incorporó llegó uno de los máximos ídolos de la institución Pablo Moldú.  
Igualmente la lesión que más sufrió Gimnasia fue la de su conductor Brown, quien pese a retornar a la cancha nunca pudo dejar atrás sus problemas del ciático ni volver a rendir como lo estaba haciendo y el equipo lo sintió mucho.
 “Esperábamos tener un equipo que pudiera pelear más arriba, que luche por estar entre los ocho y estar estables en ese lote. Por momentos lo pudimos hacer y por otros no, recuerdo que nuestro líder y armador Brown tuvo muchas lesiones durante el año y lo sentimos”, comenta Casalánguida.
Gimnasia no salió bien para de una seguidilla de cuatro partidos consecutivos como visitante y finalizó la Fase Regular en la novena colocación con 54,5 puntos y un récord 15-15. 
En la Reclasificación se encontró con un Regatas que no le dio muchas chances. Los correntinos dominaron con tranquilidad el primero y terminaron festejando por 74-64, mientras que en el segundo aplastaron al verde con un contundente 93-62.
En el Socios Fundadores, Gimnasia salvó la barrida imponiéndose por 81-68. Funes fue el goleador de la noche con 16 unidades, aunque la nota de color la dio Okosa anotando insólitamente un doble en contra tras agarrar un rebote defensivo. La imagen dio vueltas el mundo y Reggie recibió cargadas de amigos desde Estados Unidos hasta Japón.
En el cuarto punto de la serie, el extranjero la metió para nosotros pero sus 24 tantos no alcanzaron para impedir la eliminación de Gimnasia que cayó por 85-78.
“Fue una temporada regular, ni buena ni mala. Pero la verdad que yo esperaba más de ese equipo, creía que podíamos tener un mejor final del que tuvimos”, sentencia un sincero Casalánguida que esa temporada dirigió por última vez a Gimnasia. Igualmente si de algo podemos estar seguros es que Nico volverá a Comodoro. 
 

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Club Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, Asoc. Civil. 2017.

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