Tiempos difíciles

 

 

La temporada 2001/02 se vio afectada por la gran crisis económica que sufría el país en aquél entonces. Por tal motivo, la Liga Nacional cambió su esquema de competencia; se crearon dos zonas divididas en Norte y Sur, con el objetivo de ahorrar dinero en viajes. Los jugadores más importantes decidieron emigrar hacia Europa en busca de más nivel y de mayor progreso deportivo. 
Nuestro club no quedó exento de todos aquellos cambios y sin dudas, fue uno de los más perjudicados. Luego de la gran campaña que realizó Fernando Duró en la Liga Sudamericana, le llegaría la oportunidad de debutar como director técnico a Marcelo Richotti tras 16 temporadas como jugador profesional. La falta de dinero y la baja de jugadores importantes como Leandro Masieri, David Scott, Pablo Moldú y Stanley Easterling fueron uno de los causantes de que aquella campaña no haya sido de las mejores del Verde. Hasta un juvenil Diego Romero emigró a Estados Unidos para continuar su formación en el básquet colegial de ese país. 
Los extranjeros Carl Simpson y Ken Leeks eran la esperanza para el DT que tuvo la responsabilidad de armar un equipo prácticamente desde cero ya que del subcampeón sudamericano solamente quedaron los bases Leonardo Diebold y Eloy Martín (Sub 23), mientras que como caras nuevas se sumaron Mauricio Pedemonte, Alejandro Ferrari y Pablo Maglia. Esteban Bonzano tenía sus minutos como juvenil y Marcos Nóbile se incorporó una vez iniciada la temporada aprovechando que el equipo tenía una ficha disponible.  
“Tenía las mejores expectativas porque era el primer trabajo como director técnico. Quería que salga todo bien para tener una buena experiencia y había muchas ganas de realizar una buena temporada”, explicó el director técnico de aquella temporada. Sin embargo, la Primera Fase no dejó aspectos positivos. El debut tuvo un sabor amargo, el rival fue Estudiantes de Olavarría -verdugo en la final de la Liga Sudamericana- que derrotó a Gimnasia por 28 puntos (100-72). Los números en la Zona Sur dejaron grandes inquietudes en todo el plantel, ya que cosecharon cinco victorias en 14 partidos.
La segunda fase traería aún más problemas. Los malos resultados se sumarían a la falta de pagos de sueldos y a la deuda que el club tenía con la AdC por no haber presentado la segunda cuota del libre de deuda, corriendo el riesgo de la quita de puntos. A partir de la tercera fecha, Simpson y Leeks decidieron no jugar hasta recibir la plata que Gimnasia le debía. Si bien, cuatro jornadas más tarde los extranjeros retornaron al equipo, la comisión directiva decidió cortarlos y buscar dos nuevos jugadores. “Hubo una transición económica y de autoridades para no hacer un equipo con gran presupuesto. El club venía arrastrando problemas en sus cuentas y aún más en ese año. Sabíamos que íbamos a estar así pero teníamos que ser fuertes para aguantar el cimbronazo”, aseguró  Pedemonte, jugador clave de esa campaña.
El asunto venía complicado, Gimnasia no lograba levantar cabeza y seguía sumando derrotas. Tan así, que recién en la 19° fecha logró cortar la racha de diez derrotas consecutivas tras ganarle, en el Socios, a Estudiantes de Olavarría por 82-78. Pero esa victoria no significó un progreso, ya que para la fecha 22° el Verde llevaba perdido 13 de los últimos 14 partidos.  La gente mostraba su descontento con el técnico y el equipo cuando perdían en el Socios Fundadores. “Yo traté de dar mi máximo esfuerzo y la verdad es que la gente habla pero no sabe las cosas que se viven el día a día. De todos modos y a pesar de la mala campaña, nunca tuve problemas con nadie y creo que la relación con los hinchas terminó bien”, aclaró Marcelo Richotti. Aquella Segunda Fase dejó los siguientes números: 47,5 puntos, récord de 8-22 y 13° en la tabla general, esta ubicación lo obligó a jugar la Permanencia.
Un dato para tener en cuenta sobre la segunda fase es que Gimnasia terminó jugando con la mayoría de jugadores nacionales (Diebold, Nóbile, Ferrari, Pedemonte, Martín y el juvenil  Santiago Hagg). Luego de la baja de Simpson y Leeks se contrató a Eddie Robberson (pivot de 42 años) y a un joven Marcus Williams (alero). Pero más adelante se irían y llegarían otros dos extranjeros; Jay Edwards (escolta) y Jeffrey Clifton (ala pívot), quienes tuvieron muy poca participación en el equipo.  
Sin dudas, el único aspecto positivo de aquella temporada para el “Mensana” fue la serie por la permanencia ante Independiente de Pico, a quien arrasó por un contundente 3-0 (83-77, 92-64 y 72-87), teniendo como figura al ya mencionado Pipío Pedemonte que en el último partido anotó 34 puntos. “Fue una serie muy dura de dos equipos necesitados. Tuve la suerte de tener un desarrollo personal muy bueno. Quizá el mejor que tuve en Liga A. Había una mezcla de sensaciones porque a Independiente le tocó descender y me trajo muchos recuerdos de cuando jugaba allí. Cuando ganamos el tercer partido sentimos un gran desahogo y quedamos con la tranquilidad de lograr el objetivo. Después de ese año hubo una recomposición económica que le permitió a Gimnasia armar un mejor equipo y ubicarse en el lugar que se merece”, explicó el escolta. 
 

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Club Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, Asoc. Civil. 2017.

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