El sueño sudamericano

 

 

Después de lograr la mejor ubicación histórica de Gimnasia en la Liga Nacional hasta ese momento, en el tercer año de contrato de Fernando Duró parecía muy difícil superar lo hecho anteriormente. Sin embargo la temporada 2000/01 no sólo marcó un hito en la historia del club sino que en el básquet de la ciudad y de la provincia con el subcampeonato de la Liga Sudamericana.
“Fue el momento histórico más grande del básquet de Comodoro y de Chubut. Fue el movimiento de gente más importante que yo viví en mi carrera”, explica un Duró que constantemente pone ese segundo puesto sudamericano a la altura del campeonato del 2006.
Igualmente no todo fue color de rosa en esa temporada. El equipo sufrió una restructuración con la llegada de nuevos jugadores y cambios de roles dentro de los que continuaron. Leonardo Diebold agarró la base tras el retiro de Marcelo Richotti, con el alejamiento de Raúl Merlo llegó la justa oportunidad para Pablo Moldú de ser el escolta titular, Leonardo Mauti pasó a tener mayor protagonismo y Eloy Martín ganó minutos como única opción de base suplente. 
Además continuaron David Scott y Stanley Easterling y llegaron para venir desde atrás Leandro Masieri y Bruno Jovanovich. Como segundo extranjero comenzó Martin Keane aunque conseguir un foráneo de ala pívot que encaje en el equipo fue otra vez un problema para los dirigentes y Duró.
Estos cambios en el plantel se hicieron sentir en el arranque de la Liga Nacional donde Gimnasia marcó un récord negativo de 10 derrotas consecutivas que lo ubicaban como colista en las posiciones. “Nosotros estábamos bastante tranquilos. Sabíamos que teníamos un buen equipo y nos faltaba un poco de tiempo de trabajo, hasta Fernando mismo estaba tranquilo porque el trabajo lo hacíamos y solamente no se daban los resultados. Nunca dudamos de lo que teníamos que hacer o la metodología de trabajo que teníamos que tener”, recuerda Masieri sobre ese inesperado inicio.
Por su parte Scott se muestra autocrítico y con gran sinceridad se hace cargo de su parte: “Yo era un problema, estaba demasiado gordo”.
La mala racha acabó en la fecha 11 cuando le ganó muy bien de visitante a Estudiantes de Bahía Blanca por 96-77 con una destacada actuación de Masieri que anotaba 14 puntos en el último cuarto y comenzaba a dar muestras de lo que podía aportar. 
Dejando atrás ese 0-10, Gimnasia se volvió a convertir en un equipo ganador y viendo la victoria en 14 de los siguientes 20 juegos terminó la Primera Fase en la novena colocación con 44 puntos (14-16) y quedando afuera de la A1 al perder el desempate con Quilmes (9º) por solamente un tanto.
En el medio de esa Primera Fase el Club y el plantel recibieron un golpe muy duro. El 24 de diciembre Gimnasia fue notificado de un doping positivo de Mauti por consumo de cocaína. “Fue un baldazo de agua fría. En ese momento solamente pensamos en proteger al club y a Leo que era un pibe bárbaro que había cometido un error”, comenta el dirigente Juan Gutiérrez Hauri. 
Sus compañeros también se solidarizaron con Leo que estaba haciendo una gran temporada y era una pieza fundamental del equipo tanto dentro como fuera de la cancha. “Somos seres humanos y a veces tomamos malas decisiones. En ese momento Leo tomó una mala decisión y lo afectó mucho a él y a su familia. Como equipo nos afectó pero nosotros lo apoyamos para que esté lo mejor posible en ese mal momento”,  dice Scott mientras que Masieri,  con todo su ángel, agregó: “Nos afectó bastante. Leo era muy importante en el grupo no solamente en el juego, sino que en el aspecto humano. Él hacía mucho por el grupo, siempre de buen humor. Era un sol para el equipo”
Tras recibir la suspensión de dos años (después reducida a seis meses) Mauti confesó el error a los medios: “No soy un adicto. Fue una tentación de unos segundos en una reunión social cinco días antes del partido”.
En su lugar se sumó al equipo Marcos Nóbile y por su parte Masieri ocupó su lugar dentro de la formación inicial como ala pívot titular ya que se seguía sin encontrar el extranjero. 
Gimnasia inició muy bien la A2 con tres triunfos en cuatro fechas y se venía el debut internacional con la Liga Sudamericana,  aunque la participación del Verde se confirmó unos pocos días antes ya que se trató de vender la plaza debido a la complicada situación económica. “A Peñarol le pedimos 20.000 pesos por la plaza pero finalmente nos dijeron que no y decidimos ir jugarla. Después la Sudamericana nos dejó más de 200.000 pesos en recaudaciones con los que pudimos cerrar la temporada”, confiesa el ex vicepresidente Gutiérrez Hauri.
“Antes de ir a Chile nos reunimos con los chicos en La Perla y priorizamos la parte deportiva. Hablamos que teniendo buenos resultados en la Sudamericana íbamos a ayudar a los dirigentes a pasar el mal momento”, explica un Masieri que a la vez destaca que más allá de los retrasos los dirigentes siempre dieron la cara y fueron francos por lo que la relación plantel-dirigentes era muy buena.
En la Fase de grupos en Chile, Gimnasia iba a pelear por el segundo puesto ya que en la zona estaba el bicampeón de la competición Vasco Da Gama con figuras como el Grillo Vargas, Charles Byrd, Rogerio y un jovencito Nené Hilario. 
El 12 de febrero La Magia Verde tuvo su debut internacional y lo hizo a lo grande sorprendiendo a los brasileños por 88-87. Con Masieri como abanderado en el goleo con 23 puntos se estuvo siempre al frente en el marcador, aunque a 16 segundos del final los campeones pasaron al frente y parecían llevarse la victoria. Sin embargo con tres segundos en el reloj Rogerio cortó con falta a Moldú y a Pablo no le tembló la mano para darle el triunfo histórico a Gimnasia.
Después del batacazo el equipo no se relajó y con dos buenas victorias ante Alas Peruanas (109-86) y el local Osorno (95-78) se adueñó del Grupo A, algo que luego lo dejó muy bien parado para las localías del resto de la competencia.
“Esa actuación despertó un rápido interés de la gente que nos fue a recibir al aeropuerto, estuvimos con el intendente y el club empezó a reflotar con las recaudaciones”, recuerda Duró sobre ese fenómeno que se comenzaba a sentir muy fuerte en Comodoro. 
Mientras seguía a paso firme en la A2 de la Liga Nacional, en el plano internacional Gimnasia hace su primer viaje a Brasil para jugar los cuartos de final contra Uberlandia. El Verde no jugó bien en el primer tiempo pero un notable David Scott aguantó al equipo en partido en esos 20 primeros minutos. “Fueron muchos… (risas)”, dice el tirador blanco que haciendo memoria agrega: ”El equipo no estaba jugando bien y yo sentía que tenía que hacer un poco más”.
“En Uberlandia jugamos un partidazo, la rompimos en el segundo tiempo”, sostiene Duró sobre esos 20 minutos donde apareció el equipo en todo su esplendor para darlo vuelta y ganar por 89-83. Scott cerró con 38 puntos y lo siguió Masieri con 25.
Gimnasia tenía dos chances de liquidar la serie en un Socios Fundadores que, según los que vivieron las dos épocas, explotaba como en la Liga B. El Verde dejó pasar la primera chance tras perder agónicamente por 91-90 pero en el tercero no titubeó y lo bailó a Uberlandia por un escandaloso 120-68. Esa noche el que estuvo en llamas fue Masieri que clavó 8 de 8 en triples en el primer tiempo para terminar con 31 puntos. 
Después de la fiesta en el Socios y la caravana por el centro, el Verde cumplió con su trámite de la A2 asegurándose el uno con tres fechas de antelación pudiendo centrarse de lleno a las semifinales de la Sudamericana donde se las tenía que ver con el poderoso Flamengo del legendario Oscar Schmidt que a los 43 años seguía quemando las redes.
“Primero que nada fue un desafío tener que defenderlo y después era algo impensado enfrentar de igual a igual a un jugador de tremenda categoría”, recuerda un Masieri que lideraba los porcentajes de triples de la Liga por encima del propio Oscar. Por su parte Scott, que completaba el podio de tiradores de la competencia, sostiene que a la hora de empezar el partido no pensaban en su figura y se focalizaban en el trabajo que tenían que hacer.
“Flamengo es un equipo poderoso y con mucha experiencia pero le podemos ganar”, declaraba con total optimismo Duró antes comenzar una serie en la que Gimnasia volvía a contar con la ventaja de cancha. 
Con 32 puntos de Schmidt el local se quedó con el primer juego por 112-105. “Fue una serie muy dura. Los brasileños juegan en un ritmo de posesiones bastante más elevado que el nuestro. Recuerdo que jugamos lo mejor que pudimos ante una potencia como Flamengo”, recuerda un Scott que fue el goleador del Verde en Brasil con 31 puntos.
Pese a la derrota la ilusión y la euforia de la gente de Comodoro estaba latente y las entradas para el segundo juego se agotaron muy rápido teniendo que habilitar la transmisión de PSN en la ciudad. 
Gimnasia le ganó con autoridad a Flamengo por 108-91 y llevó la serie a un tercer partido. Esa noche Moldú comenzaba a dejar en claro que en una serie llena de tiradores él sería el jugador clave desde sus penetraciones imparables. Pablo anotó 28 tantos y dio cinco asistencias, mientras que en la pintura Easterling hizo el trabajo sucio con 19 y 12 rebotes.
Las entradas volaron en las primeras horas del sábado, a la noche la cancha desbordaba una vez más y no podía ser para menos, Gimnasia afrontaba el partido más importante de su historia. Si Moldú la había descocido en el segundo no hay muchos calificativos para explicar lo del tercero. Con sus jóvenes 23 años el formado en la cantera del Club dio la mayor muestra de carácter de su carrera en Gimnasia haciéndose cargo de “el partido” con 36 puntos, siete asistencias y los dos libres decisivos con los que el Verde sentenció el 108-105 final que lo puso en la definición de la Sudamericana.
Ni los 39 de Oscar pudieron evitar la fiesta que se desató la fiesta que se largó en el Socios Fundadores cuando el reloj llegó a cero. “El tercer juego contra Flamengo fue la fiesta más grande que vivió Comodoro”, define Duró y por su parte Moldú manifiesta que para él “se vivió con mayor emoción que incluso las finales de la Liga Nacional”.
Nadie podía creer lo que estaba viviendo la ciudad y hasta provincia que se mostraba detrás del equipo como nunca. “Llegar ahí fue un sueño. En unos meses habíamos pasado de ser el peor equipo de Argentina a ser uno de los dos mejores de Sudamérica”, hace memoria Moldú.
Lamentablemente ese equipo de Gimnasia fue contemporáneo a un Estudiantes de Olavarría que por un par de años armó los planteles más completos de la historia de la Liga Nacional. Igualmente pese a estar en desventaja el equipo nunca dejó de pelearla y hasta se quedó con el primer juego de la final por 93-88 con un partidazo de Stan que luchando solo contra los internos del Bataraz anotó 25 puntos y bajó 16 rebotes. 
En el segundo de la serie al mejor de cinco Estudiantes empezó a hacer sentir su mayor rotación y se robó la localía al ganar en el Socios por 100-86. Ya en Olavarría fue todo de Estudiantes que dominó los dos juegos (106-84 y 100-78) y se coronó con total justicia como el campeón. 
Eso de que del segundo nadie se acuerda no aplica acá. Nadie podrá ni debe olvidar de este Gimnasia que con todas sus limitaciones (jugaba prácticamente con Stan como único interno) batalló y superó a las grandes potencias del continente.
Después de eso el esfuerzo realizado por el plantel y la institución para representar al país no fue premiado por la propia Asociación de Clubes que lo castigó haciéndolo comenzar a jugar la Reclasificación ante Quilmes solamente dos días después de la final.
“Más que nada nos costó el tema del cansancio. Cuando uno pone tanta concentración, emoción y énfasis como pusimos nosotros en la Sudamericana cuesta después volver a enfocarse en otro objetivo. Lo sufrimos no sólo en el cansancio físico sino que también en el stress”, explica Masieri.
Con la incorporación de Tyrone Grant el equipo fue y ganó el primer juego en el Once Unidos por 92-84 con 25 tantos del flamante refuerzo extranjero. Quilmes se recuperó en el segundo por 96-78 y la serie se iba a Comodoro igualada en uno. 
La proximidad de los partidos (cada 48 horas) le jugaba una mala pasada a un desgastado Gimnasia. “Cuando no jugábamos estábamos viajando y no podíamos darle el descanso necesario a nuestros cuerpos”, se quejaba, y con razón, Scott. Los marplatenses golpearon en el tercero por 105-97 y luego de que el Verde goleara en el cuarto por 97-79 hubo que viajar otra vez para el quinto.
Los de Fernando Duró llevaron el trámite del juego pero cuando se quedaron sin Grant por faltas no hubo resto físico y Quilmes lo cerró mejor para festejar por 88-82. El décimo puesto final no condice con lo que fue el año ni tampoco empaña la brillante campaña de la Liga Sudamericana. 
 

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Club Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, Asoc. Civil. 2017.

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